Creemos saber lo que queremos, pero no siempre es lo que
necesitamos. Y lo confundimos todo el tiempo. Quizás porque nos enseñaron que era
lo mismo. Porque desde que aprendimos a entender, tendemos a entender lo que quieren que
entendamos.
Nos dicen hacia dónde, por dónde y para qué.
Es difícil obviar tanta indicación. Es difícil, más aún,
cuando tantos coinciden en que es ahí donde debes llegar, que es eso lo que debes
conseguir, que es eso lo que debes tener.
Y nos dejamos la piel en ello, pero no siempre llegamos, e
incluso a veces llegamos y resulta que no es lo que queríamos y mucho menos lo
que necesitábamos. Y pensamos que ya es tarde, que ya no hay retorno al punto
cero.
Miramos hacia atrás y buscamos la casilla de salida para
volver a empezar, pero pilla tan lejos que casi ni la vemos.
No mires hacia atrás, la casilla de salida está en cada momento
de la vida en el que te encuentras. Esta es la buena noticia. La oportunidad de
empezar de nuevo está siempre ahí, en tu presente, en cada momento de la vida, aunque
no te lo parezca.
La mala noticia, o no, es que estás sol@ para dar el paso
hacia otra dirección, tu dirección.
Ahora la última palabra es tuya.
Estarás rodead@ de incertidumbre y por supuesto de consejos,
pero tuya es la última palabra, ahora sí.
Da el paso, cruza los dedos y confía en ti. Tuyo es el poder de conocerte y de nadie más.
Al final las consecuencias de tus decisiones tendrás que
recogerlas amorosamente y con ellas reconstruir un futuro que solo a ti te pertenece.
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