MI NIÑO GAEL



Mi niño Gael.

Te debo una carta desde el día en que naciste o desde tu primera sonrisa o desde tu primer sonido, no  sé desde cuándo, pero te debo una carta.

Te debo un "gracias" por ser o un "gracias" por estar o un "gracias" por existir, no lo sé, pero te debo un "gracias".

Quizás no era el momento en el que esperaba ser abuela. Quizás no estuviera preparada para visualizar como padre a un hijo. Quizás me pilló a destiempo. Quizás el regalo que no esperas es doble regalo o en este caso regalo infinito.

Puede que no sea capaz de escribir esa carta que te debo porque no encuentre las palabras para definir, para expresar, para gritar lo que siento.

Es posible que decida no escribirla y prefiera vivir con intensidad lo que significa para mi tu presencia en este mundo.

No, definitivamente no escribiré esa carta. Aquí estoy, delante del portátil, y cualquier palabra que pretendo usar para decir lo que te quiero decir pierde fuerza al escribirla.

Mi niño Gael, soy tu abuela, hoy y siempre.









No hay comentarios:

Publicar un comentario