Desde la autoridad que te atribuyes, desde tu posición de adulto
experimentado y conocedor de lo que me conviene o no, siento que no me
escuchas, que no me ves, que no me entiendes…..Mis palabras las mal interpretas, mis actos los
juzgas con dureza y mis emociones las confundes.
Entiendo que me pongas límites y normas, intuyo que las
necesito. Son indicaciones situadas en mi camino y que me dicen “por ahí no”. Yo las utilizo como puntos de referencia, me dan
seguridad.
Pero explícamelas, hazme ver el sentido de esas normas que seguro, tarde o
temprano, las entenderé, quizas no en este momento pero si más adelante. Si
por el contrario decido ignorarlas e "ir por ahí" será mi responsabilidad. Me
equivocaré y cometeré errores, pero no lo hago para herirte ni para contrariarte sino
porque yo también soy un ser humano e igual que tú necesito tropezar para poder
avanzar.
En cambio, si no me lo explicas es probable que salte la valla sin
más, porque me puede la curiosidad, porque yo no tengo miedo, porque a mi edad
somos inmortales, ¿no te acuerdas???.
Es cierto, solo tengo 13 años o 14 o 15 pero desde aquí, desde mi tiempo y mi momento te pido, MIRAME.
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